Nikola Tesla, una luz perdida en el camino

Un invento revolucionario

[bs_lead]Podría empezar a contarles dónde nació, vivió y murió Nikola Tesla. Podría enumerar todas las patentes que registró y podría hablarles de las invenciones que hoy en día utilizamos gracias a que Tesla fue su precursor, pero no. Esa es una información que está publicada en muchos sitios. Quisiera invitarlos a reflexionar sobre cómo nuestro sistema desplaza a las grandes mentes que trabajan por un futuro mejor y las somete a su establishment sin ninguna clemencia. Los hace parte o los desecha, sepultándolos en la historia y haciéndolos parte de un dudoso cuento fantástico. Así funciona la comunidad científica al servicio de lo que fue el ascenso de la burguesía que hoy está representada por el capitalismo salvaje.

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A principios del siglo XIX Nikola Tesla se propuso uno de los inventos más altruistas de la historia de la humanidad: Que todos los rincones del planeta tengan energía eléctrica, ilimitada, limpia y segura, transmitida de manera inalámbrica y sin combustión. Pero los sueños del héroe olvidado se vieron frustrados muy rápidamente.

Torre Wardenclyffe, Shoreham, Long Island, New York, Estados Unidos, 1904.
Torre Wardenclyffe, Shoreham, Long Island, New York, Estados Unidos, 1904.

El financista del Tesla, John Pierpont Morgan, banquero y dueño del monopolio de cobre que se utilizaba en aquel entonces para el tendido eléctrico, se dio cuenta de que el gran invento de transmitir energía sin cables -denominado proyecto wardenclyffe– afectaría su negocio. Morgan nunca pensó en el beneficio que podría haber generado y dejó de financiar a Tesla. A los pocos días, el laboratorio fue misteriosamente quemado y se condenó a Nikola Tesla al ostracismo.

Controla los alimentos y controlarás a la gente, controla el petróleo y controlarás a las naciones, controla el dinero y controlarás el mundo. Henry Kissinger.

 

En el año 1891 Tesla demostró que la transmisión de energía era posible mediante inducción electrostática. Algunos años después, nace la torre de Tesla o proyecto wardenclyffe, que fue creada con la idea de transmitir energía mediante el aire, como hoy se hace con los datos del celular a través de antenas distribuidas en todo el mundo pero aprovechando la propia conductividad de la Tierra y la ionosfera con muy poco desperdicio. 

La energía se extrae de la estructura del espacio que nos rodea a través de un dinamo, lo que significa que no se puede medir. Esa es una amenaza directa a la mayor y única industria del mundo: la energética. Pensemos, sería decirle adiós al petróleo, a la energía nuclear, al carbón y a la transmisión lineal de energía que representan hoy más de dos billones de dólares. Lo que también implicaría un cambio de poder geopolítico. Ayer y hoy, se sigue operando con los intereses personales por sobre todo. Llevándose puesto a todo aquel que se interponga delante del bolsillo. Sutiles coincidencias de diferentes épocas.

Nikola Tesla | Verböten Magazine
Nikola Tesla | Verböten Magazine

Algunos hechos más recientes
Tesla no fue la única víctima. Sus seguidores más actuales han sido sistemáticamente silenciados y perseguidos. Uno de los tantos casos es el del físico e inventor Adam Trombly, quien recreó el dinamo de Tesla con el que se generaba energía del aire, demostrando que cualquier rincón del planeta podría acceder a la corriente eléctrica. Trombly fue invitado por las Naciones Unidas a exponer el funcionamiento del generador pero la administración de Bush padre boicoteó estas presentaciones y misteriosamente el FBI secuestró todo el equipo de Trombly en un allanamiento.

Otro caso fue el de el inventor John Bedini, quien creó dispositivos para cargar baterías usando la misma metodología, los cuales se propuso vender a muy bajo costo pero una vez más, su laboratorio fue atacado y él amenazado de muerte.

El caso más recientemente conocido fue el Eugene Mallove, ingeniero del MIT y editor de la revista Infinite Energy (Energía infinita) el cual se disponía a publicar avances en materia de energía libre pero murió misteriosamente en 2004 a raíz de un confuso episodio.

Hoy, dos científicos de nacionalidad Rusa, Serguéi Plejánov y Leonid Plejánov, admiten saber cómo funciona Wardenclyffe y en poco tiempo podrán dar resultados fehacientes.

Estos científicos vienen trabajando desde hace cinco años y aseguran que el proyecto es viable con la tecnología actual, utilizando un panel solar de 100.000 kilómetros cuadrados ubicado en algún desierto. Desde allí se podrían cubrir todas las necesidades energéticas a nivel mundial. Uno de los problemas a los que se enfrentan es a la distribución de esa energía, puesto que los sistemas actuales presentan muchas fugas.

La torre que construyó Tesla en 1891 pesaba veinte toneladas y los Plejánov proyectan su torre en sólo dos toneladas debido a la diversidad de materiales que existen hoy en día. En 2014 lanzaron una campaña de financiamiento colectivo a través de la plataforma indiegogo bajo el nombre: “Vamos a construir un transmisor de energía planetaria”. Desde mi rol de comunicador, quiero aportar mi “granito” de arena alzando mi voz y difundiendo el nombre de estos científicos, pidiendo que se los deje trabajar en pos de un futuro mejor.

Hoy en día, en muchas partes del mundo se están retomando algunos de los inventos de Nikola Tesla, como así también, se está recurriendo a investigaciones de siglos pasados. Esto es alentador pero debemos tener en cuenta si es la expresión de un capitalismo que agotó los recursos que tiene a su alcance o si es una manifestación legítima de volver a las raíces y reencontrarnos con viejos genios olvidados.

Nikola Tesla | Verböten Magazine
Nikola Tesla | Verböten Magazine

El don de la palabra
Pierre Bourdieu, uno de los más destacados representantes de la sociología de nuestro tiempo, reflexiona sobre la sociología de la cultura y expresa una frase que considero pertinente: “la clase dominante puede imponerse en el plano económico, y reproducir esa dominación, si al mismo tiempo logra hegemonizar el campo cultural”.

Desde niños vemos, construimos y nos enseñan que los científicos están en sus laboratorios tratando de cambiar el mundo, buscando la cura para alguna enfermedad mortal o avanzando en el campo del conocimiento. Es cierto, hay una gran cantidad que trabaja para construir un mundo mejor y quién de nosotros, cuando era un niño, no jugaba a ser un inventor en su laboratorio.

Lo que no nos cuentan, y una de las tantas instituciones que se encarga de ello es la escuela, es que hay otro grupo de científicos que trabajan sólo por intereses particulares a la orden de conveniencias políticas y económicas. Vale la pena repasar algunos autores que desde otra óptica, nos cuentan cómo la comunidad científica fue participante activa de sucesivos actos de consolidación del poder.

Resulta curioso, o al menos llamativo, que son ellos los que trascienden en los libros de historia, física, química, etcétera. Son ellos los que son premiados por gobiernos y reconocidos a nivel mundial. Como dije al principio, quiero invitar al lector a reflexionar sobre estas cuestiones.

¿Qué pasó con Nikola Tesla como con tantos otros científicos? Que ironía que el precursor de la radio, haya sido callado y olvidado por su propio invento. Al parecer, las actuales y reconocidas “operaciones” mediáticas, tienen su origen mucho antes del boom de las nuevas tecnologías. 

Autor: Nacho Luongo

Ignacio Ezequiel Luongo. Estudiante de Ciencias de la Comunicación en la Universidad de Buenos Aires, productor de contenidos audiovisuales y asesor de prensa y medios. Con 27 veranos soy un tipo sociable y creyente de las palabras como modo de acción aunque sea un valor que parece estar perdiéndose. Fui el coordinador de prensa y difusión del film argentino “La Educación Prohibida”, asesoro a empresas y personalidades, y me desempeño como redactor de contenidos. Nací para comunicar y siempre me destaqué por ser una persona multitasking que sabe adaptarse a las diferentes dinámicas que contiene el mundo de la comunicación. Desde muy chico, funciono motivado por inspiración y estoy en el día a día buscando la superación personal para poder llegar a la consumación de la escritura, es decir, el punto en el que todos los factores potenciales se transforman en un acto puntual: escribir.

2 opiniones en “Nikola Tesla, una luz perdida en el camino”

  1. desde tiempos atras, incluso el vaticano ha sido de los que han frenado el gran campo fertil cientifico de la humanidad que barbarie para acallar a estos grandes hombres con mentes brillantes, verdad

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