Entrevista a Luis Pancorbo. Viajero, explorador y escritor inagotable

Auroras de medianoche, Laponia está cerca

Entrevistamos al antropólogo y escritor español y nos cuenta algo de su último libro, Auroras de medianoche.

[bs_lead]Periodista, antropólogo y escritor español, nació en Burgos en 1946. Fue corresponsal de Televisión española en Italia y Suecia. En la misma cadena, entre 1983 y 2010 lideró Otros pueblos, una de las series documentales más importantes de la historia de la televisión española. Viajero, explorador y escritor inagotable, lleva publicados casi treinta libros producto de sus experiencias en los rincones más lejanos de nuestro planeta. Luis Pancorbo hace camino al andar.[/bs_lead]

El último libro de Luis Pancorbo, Auroras de medianoche (400 páginas) fue editado en castellano por la editorial española Fórcola Ediciones en septiembre de 2013. www.forcolaediciones.com
El último libro de Luis Pancorbo, Auroras de medianoche (400 páginas) fue editado en castellano por la editorial española Fórcola Ediciones en septiembre de 2013. www.forcolaediciones.com

-¿Tu primer viaje a tierra lapona? 
-Mi primer viaje se remonta a 1976, y fue a Norrland, Laponia sueca. Por primera vez vi un corral de renos para marcar orejas y lo que te pueden hacer las nubes de mosquitos. El verano lapón tiene luz, y sol de medianoche, pero con el tiempo me ha gustado más ver Laponia en su salsa invernal, con días negros como tinta de calamar. Y con suerte, ahí va una aurora de medianoche rompiendo los cielos con sus colores. Eso siempre me dejó sin habla y por eso he tratado de ponerlo por escrito.

-¿Cuánto te llevó Auroras de medianoche?
-Todo libro tiene un embrión lejano al margen de cuándo te pongas por fin a escribirlo,  eso ya en la fase de lo que los ingleses llaman “perspiration”, sudar, porque la inspiración depende de las musas. O dependía, no sé si se han jubilado también. Esa última fase de la escritura me ha ocupado un buen tiempo de mis dos últimos años. Pero la cosa arranca de 1976. Entonces vivía en Estocolmo y fui a ver los lapones de Tuolpukka, más allá de Kiruna, que se dedicaban aún al pastoreo de renos. Trascurrieron 37 años y volví numerosas veces a las cuatro Laponias, hasta que un día pensé que a lo mejor podía atreverme a contar algo.

-¿Quiénes son los sami?  
-Sami quiere decir nosotros, la gente. Lapones es una manera despectiva de llamar a la gente. Los sami son los pobladores autóctonos de la Laponia, un territorio extendido en el norte de cuatro países (Suecia, Noruega, Finlandia y Rusia). Ellos fueron quienes se adaptaron los primeros primero a una geografía y un clima adversos, casi sin medios materiales. Su tierra era y es tan grande, y tan llena de recursos naturales, que las poblaciones escandinavas del sur y los rusos empezaron a subir por el mapa, unos a quedarse, introduciendo patatas y vacas, y otros a explotar las riquezas naturales que empiezan por el cobre y acaban por el oro. Ahora en la Laponia finlandesa se ha desatado una explotación minera intensiva, sobre todo del oro, dado que su precio hace rentable unas extracciones descomunales (y con los destrozos consiguientes). Pues todo sea por el oro. Es cierto que los sami escandinavos disfrutan de un buen tenor de vida, pero tampoco les preguntan mucho si no preferirían dejar a Laponia como siempre ha sido, un lugar bastante natural. En ese sentido sufren lo mismo que los indígenas en otras partes del mundo: siempre hay trucos legales, jurídicos, y fácticos para doblegar a los amantes de la Osa Mayor.

-En el año 1977 el rey Harald V de Noruega se disculpó por la dura política llevada a cabo para la “norueguización” del pueblo sami. ¿Cuáles fueron esas “duras políticas” a las que se refirió el monarca?
Bueno, el rey noruego se disculpó por la opresión contra los sami. Opresión encierra bastante bien todo lo que les han hecho en Noruega y en otros sitios a los sami. No se reconoce a los sami la propiedad de sus tierras, sus derechos ancestrales de pastos y trashumancia, y sólo recientemente (el Samediggi o Parlamento sami de Noruega data de 1977, y en Rusia ni siquiera lo tienen aún hoy) los sami tienen derecho a hablar su lengua y a mantener su cultura. Antes si había que inundar una tierra sami se hacía sin preguntar más. El racismo contra los sami tomó en Noruega, Finlandia y Suecia derivas muy lamentables. Ahora hay más cuidado, pero los prejuicios subsisten. En Rusia todo esto es menor por la exigua cantidad de samis que quedan, apenas un par de millares. Lo de pedir perdón a los sami está bien, y mejor darles 617 millones de coronas noruegas. También ha pedido perdón el gobierno australiano a los aborígenes tras los secuestros de niños para darlos en adopción forzosa. En Canadá también ha habido ese tipo de casos. Otra cosa es que pedir perdón vale de poco si el prejuicio racial y la codicia siguen instalados en los corazones y en los bolsillos.

Hasta la irrupción de la Iglesia en el siglo XVII y la imposición del cristianismo La creencia religiosa sami fue animista o chamanista, donde todo elemento de la naturaleza tiene un alma.
Hasta la irrupción de la Iglesia Católica en el siglo XVII y la imposición del cristianismo la creencia religiosa sami fue animista o chamanista, donde todo elemento de la naturaleza tiene un alma. (imagen: Revista National Geographic, Nº 31)

-Los sami fueron asediados en el pasado por los nazis, los rusos, la Iglesia, etc. ¿Qué futuro les espera?
-Sobrevivir, cantar sin música (el yoik es excelente), comer carne de reno, y hacer verdad su lema: “En verano pescamos y hacemos el amor. En invierno pescamos menos”. Ya no pueden tocar su tambor y volar, pero al menos sí tener orgullo de su cultura ártica y distinta.

-Tienes publicado casi treinta libros, si tuvieras que elegir uno ¿cuál crees que sería y por qué?
-Siempre elijo el libro que voy a escribir a continuación. El mundo es muy grande, y no digamos sus bellezas y sus contradicciones, y la vida es breve. Hay un Weltgeist, un espíritu del mundo, como le gustaba decir a Jünger, que no está muy claro en qué consiste, pero que hay que ir a buscar.

-Tu serie de documentales Otros pueblos, emitida por TVE, donde también explorabas la cultura, costumbres y modos de vida de todo el planeta, estuvo en el aire casi tres décadas. La pregunta es ¿Viajas porque escribes o escribes porque te gusta viajar? Si tuvieras que dejar de hacer una de las dos cosas, ¿cuál sería?
-Cojamos a un escritor nórdico como guía, y no de cuentos, al danés Andersen: viajar es vivir. ¿Para qué nos vamos a complicar más con otras definiciones? Si no sales de casa igual puedes llegar a creer que sabes algo. Si sales de tu casa (y vuelves) algo tendrás que contar. Eso por un lado. En mi caso también es, supongo, una cuestión de buscar conocimientos. Viajo para conocer, a mí mismo y al otro, y cuanto más viajas y sabes, más relativamente lo observas todo. Ya sé también que hay  cierta gente que lo sabe absolutamente todo de antemano, y que esgrime la gran verdad, su gran verdad, como si fuera una maza.

-Para ir terminando, los territorios lapones están repartidos entre Noruega, Suecia, Finlandia y Rusia. ¿Cuál nos recomiendas visitar primero y por qué?
-Yo creo que un viaje a los petroglifos de Alta (Noruega). Y al lago Inari (Finlandia) que es un mar azul en verano y un mar blanco en invierno, y donde está Ukonkivi, la isla templo de los sami. Y en la Laponia sueca no habría que perderse la Tornedalia, donde el río Tornio va formando frontera hasta desembocar en el Báltico norte. Respecto a la península de Kola en Rusia, tiene una naturaleza tan potente, pese a las devastaciones, que ya parece allí que estás en Siberia. Con esto he mencionado de pasada algo de las cuatro Laponias, pero en realidad son una, y lo importante es ir adonde se pueda y empezar a ver. Ya vendrán con el tiempo los matices, y si no vienen aún queda mucho del mundo para intentarlo.

-Ahora si la última, si tuvieras que elegir un pasaje de Auroras de medianoche, ¿cuál crees que sería y por qué?
-Creo que elegiría el capítulo de la Finmark, o Laponia noruega, por ser una Laponia marítima, escenográfica, con fiordos y salmones, no sólo con renos y líquenes. Y ya de modo más específico apunto el tema de Sulaoja, un bosque de los sami de Finlandia (hoy en realidad Reserva de la Naturaleza) con una fuente sagrada envuelta en brumas. La vi cuando los abedules enanos se doraban en un principio de otoñada, mientras los gordos lemming tardaban en apartarse de la senda, como si fuesen unos hobbits de cuatro patas.

Laponia o área Sápmi, limita al norte con el océano Ártico, al oeste con el mar de Noruega, y al este, con el mar de Barents. Está dividida entre los Estados de Noruega, Rusia, Suecia y Finlandia. Y cuenta con superficie aproximada de 390.000 km²
Laponia o área Sápmi, limita al norte con el océano Ártico, al oeste con el mar de Noruega, y al este, con el mar de Barents. Está dividida entre los Estados de Noruega, Rusia, Suecia y Finlandia. Y cuenta con superficie aproximada de 390.000 km²

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