Nuestro ADN se comporta como información cuántica

Nuestro ADN se comporta como información cuántica

Somos seres que manejamos información mecanocuántica

La humanidad ha intentado explicar el significado de la realidad desde tiempos inmemorables, y nuestra compresión del mundo está cambiando gracias a los últimos descubrimientos en la ciencia. Como se indicará a continuación, nuestro propio material genético (ADN) emite fotones, e incluso se puede teleportar a temperatura ambiente, sin pasar por alto la posibilidad que nuestras acciones del futuro pueden afectar las del pasado desde una óptica cuántica. Si ya he captado su atención, bienvenido a esta inmersión biocuántica.

La humanidad ha intentado explicar el significado de la realidad desde tiempos inmemorables, y nuestra compresión del mundo está cambiando gracias a los últimos descubrimientos en la ciencia. Como se indicará a continuación, nuestro propio material genético (ADN) emite fotones, e incluso se puede teleportar a temperatura ambiente, sin pasar por alto la posibilidad que nuestras acciones del futuro pueden afectar las del pasado desde una óptica cuántica. Si ya he captado su atención, bienvenido a esta inmersión biocuántica.

Recordemos que en nuestro material genético (ADN) está codificada la esencia de nosotros mismos, donde por ejemplo, está la información referente a posibles enfermedades o trastornos que podemos llegar a padecer, incluso explica nuestro comportamiento social. De allí los esfuerzos por decodificar los secretos del genoma humano a nivel mundial. Lo que probablemente desconozca es que nuestro ADN emite fotones de baja frecuencia, observación que se remonta a los años veinte gracias a los estudios del científico ruso Alexander Gurwitsch (1874-1954), quien mostró que todos los seres vivos emiten fotones ultradébiles dentro del espectro ultravioleta a los cuales llamó “rayos mitogénicos”, al pensar que estos tenían un papel importante en la división celular durante el desarrollo de la estructura morfológica de las personas.

 Alexander Gurwitsch (1874-1954), quien mostró que todos los seres vivos emiten fotones ultradébiles dentro del espectro ultravioleta a los cuales llamó “rayos mitogénicos”

Posteriormente, el físico alemán Fritz Albert Popp puntualizó que esta emisión puede llegar a recorrer una distancia del rango de 200 a 800 nanómetros, exhibiendo un patrón periódico y coherente, lo cual fue corroborado recientemente por el investigador ruso Sergey Mayburov, gracias a unos experimentos en los huevos de unos peces donde observó patrones ultradébiles de los biofotones. Dicho patrón de destellos presenta un comportamiento similar al flujo de información binaria enviada a través de un canal de información.
Aún no termina la historia porque Montagnier (coganador del Premio Nobel de Medicina en 2008) demostró que el material genético y las partículas atómicas están conectadas en el universo por entrelazamiento cuántico, es decir, una conexión a distancia, por lo que concibió explicar que existe el fenómeno de teleportación en ADN, y como se verá en la mayoría de estos trabajos, todo conduce a afirmar que somos parte de un origen común. Si leyó bien, teleportación es decir, la transferencia de un lugar a otro instantáneamente.

 Montagnier (coganador del Premio Nobel de Medicina en 2008) demostró que el material genético y las partículas atómicas están conectadas en el universo por entrelazamiento cuántico, es decir, una conexión a distancia.

Montagnier y sus colaboradores tomaron dos tubos de ensayo que no estaban conectados entre sí: uno poseía 100 pares de base de material genético (ADN) mientras que el otro solo contenía agua. Ambos estaban aislados de efectos electromagnéticos de la tierra, y ubicados dentro de una bobina de cobre que emitía una onda electromagnética débil. A las pocas horas de estar realizándose el experimento, examinaron el contenido de ambos tubos y encontraron que en los dos existía material genético-ADN (recuérdese que en uno de ellos solo había agua). El resultado sugirió a Montagnier que el ADN emite ondas electromagnéticas y así fue posible que se propagaran o mejor dicho,teleportaran hasta el otro.
De hecho, Elisabeth Rieper y sus colaboradores de Singapur en 2010, indicaron que la misma estructura helicoidal del ADN se mantiene unida por efecto del entrecruzamiento cuántico gracias a un estudio electrónico teórico. Esto ocurría gracias a que la longitud de onda de los fotones es similar al tamaño de la molécula de ADN, lo que conduce a la formación de ondas estacionarias conocida como el fenómeno de fotones atrapados.

De modo que estos experimentos científicos permiten revelar que el ADN puede presentar un carácter telepático. Si creen que estoy al borde de la locura, permítanme comentarles la publicación científica y arbitrada por la comunidad científica del trabajo de Baldwin, donde muestra que se da un proceso de homología o reconocimiento de secuencias sin que exista un intercambio de proteínas a pesar de estar físicamente separadas a una distancia del orden de los nanómetros.

El ADN es similar a una Internet cósmica, de modo que los nodos o hubs de dicha red son las personas, y por ende, todos estamos de alguna manera interconectados.

Estoy consciente que estos experimentos no son muy conocidos, porque nuestro futuro tecnológico está apuntando a la Internet Cuántica, como publique un tiempo atrás. En este último trabajo explique el concepto de entrelazamiento cuántico basado en el hecho de que una misma función de onda describe dos o más objetos que físicamente están separados, algo así como si estuvieran unidos por un cordón umbilical, pero de varios kilómetros de distancia.
De modo que nuestra información genética obedece principios cuánticos. De allí que existan libros como el titulado “Vernetzte Intelligenz” (que puede ser traducido como “Inteligencia en sistema de redes“),  donde señala que el ADN es similar a una Internet cósmica, de modo que los nodos o hubs de dicha red son las personas, y por ende, todos estamos de alguna manera interconectados.

En paralelo, Dana Zohar, en su libro “La conciencia cuántica“, expone la idea de que la conciencia surge de una condensación de Bose-Einstein.  Dana sostiene que la conciencia se caracteriza por ser persistente en el tiempo y uniforme en todo el espacio, por lo que su sustrato físico es un estado físico constante. Decir que se halla en un estado físico constante significa que todas las propiedades comparten la misma propiedad, y de allí los términos ‘coherente’ y ‘fase condensada’. De hecho, el estado de Bose-Einstein es justamente el fenómeno que permite encontrar la máxima condensación del sistema.
Dana asevera que en el cerebro ocurre este fenómeno porque las membranas celulares son ricas en dipolos eléctricos que emiten fotones en el intervalo de las microondas, de modo que en un determinado umbral, dichas moléculas vibran al unísono y alcanzan el estado de condensación formando un estado único, es decir, la conciencia. Dicho todo esto, es posible concebir el cerebro como el que interpreta nuestra realidad con respecto a la información del universo gracias a nuestra conciencia cuántica. Esta idea no es nueva, al revisar la literatura encontramos el libro del húngaro Ervin Laszlo titulado “El universo informado: Una teoría integral del todo” donde reseña que nuestra conciencia es cuántica.

Es posible concebir el cerebro como el que interpreta nuestra realidad con respecto a la información del universo gracias a nuestra conciencia cuántica.

David Bohm y Karl Pribram en su libro “El paradigma holográfico“, por su parte, han desarrollado una teoría según la cual nuestro cerebro debe funcionar de forma similar a un holograma, de acuerdo a principios matemáticos de la cuántica; dicho de otra forma, nuestro cerebro es un holograma que interpreta un universo holográfico. Aunque no me detendré en este punto, deseo citar al poeta nicaragüense Ernesto Cardenal que en su libro Versos del pluriverso puntualiza magistralmente que las personas parecen estar viviendo aisladas, pero en la realidad forman parte de un todo que no percibimos, como lo ha descrito Bohm: “Los cuerpos son partículas elementales y campos de energía // pero las almas no existen solas // sino sólo como partes de una cosa mayor. // Toda la materia está unida según Bohm. // ¿Y las almas no estarán más?“.

La realidad no existe hasta que la observamos.

Para finalizar, permítanme explicar los resultados encontrados en Australia por Truscott y sus colaboradores, los cuales confirman que la realidad no existe hasta que la observamos. El experimento fue publicado en la revista Nature Physics en junio de 2015, y se basó en la elección diferida de John Wheeler, según la cual el proceso de la medición es lo que forma la realidad.

Es un trabajo complicado que explicaré grosso modo. El equipo de Truscott trabajó con varios átomos de helio en un estado conocido como condensado de Bose-Einstein, y fue reduciendo su número hasta quedarse con uno solo. Este átomo pasó a través de un par de rayos láser que se propagaban en direcciones opuestas a través de una rejilla, lo que indudablemente lo dispersa por el camino del átomo. Posteriormente, se coloca al azar una segunda rejilla que recombina los caminos.

Era de esperarse que ocurriera una interferencia constructiva o destructiva, como si el átomo hubiera viajado por ambos caminos, tal como la mecánica cuántica nos ha enseñado. Sin embargo, cuando no se agregaba la segunda rejilla no se observaba la interferencia, lo que dio a entender que el átomo escogió un determinado camino y, por ende, se comportó como una partícula. Todo esto quiere decir que al colocar la segunda rejilla es cuando el átomo expone ante nosotros su naturaleza.

Quizás no sea evidente el hecho de que el experimento de Truscott implica que la acción del futuro realmente está afectando el pasado. Si, leyó bien, experimentalmente se mostró que el futuro afecta el pasado, es decir, al colocar la segunda rejilla es cuando el átomo puede determinar su comportamiento como onda o como partícula, por lo que el futuro condiciona un estado del pasado.

No debe extrañarnos este resultado si recordamos que entre las bases mismas de la mecánica cuántica figura el experimento del gato de Schrödinger, que establece que desconocemos si un gato está vivo o muerto dentro de una caja donde se puede accionar un veneno letal capaz de matarlo, y solo hasta que abrimos la caja y observamos su interior, podemos saber si vive o no.

Estos resultados experimentales que se han publicado en forma aislada a lo largo de la historia, nos permiten concebir que vivamos interconectados y en consecuencia, debemos cambiar nuestra forma de observar al mundo. Somos seres con el potencial de manejar información cuántica, no lo dude, y si aún no está muy convencido, consulte algunos de los hipervínculos  que les he presentado en este Blog. De modo que bienvenido al mundo de la realidad cuántica.

Autor: Raúl Isea

Comencé mi formación en el mundo de la física para comprender las reglas de la naturaleza, pero fue necesario complementar mis estudios desde la óptica de la química teórica. Gracias a dicha formación, me sumergí en el campo de la Bioinformática donde el computador y las matemáticas me han permitido explicar procesos biológicos difícilmente observados en el laboratorio. Descubrí, a pesar de este caminar por las ciencias, que estamos muy lejos de conocer el significado de la realidad.

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