El equipo ideal, una distinción perezosa

La lógica aplicada al fútbol, a veces, nos confunde

La lógica aplicada al fútbol, a veces, nos confunde. Armar el once ideal de un torneo con un combinado caprichoso de campeones primero, y subcampeones para rellenar después, suena por lo menos a trámite perezoso.

[bs_lead]Por mérito, por descarte o por regla general los equipos ideales de los torneos incluyen exclusivamente a campeones y subcampeones, en ese orden. Y, según en qué caso, algún semifinalista a veces se cuela. Los encargados de resolver esta distinción, tan simbólica, nunca se mojan ¿Ideales para quién son los equipos ideales?[/bs_lead]

Ideal:
1–Que se ajusta muy estrechamente a un modelo o prototipo de perfección.
2–De la idea o de las ideas, o relacionado con ellas.

La lógica aplicada al fútbol, a veces, nos confunde. Armar el once ideal de un torneo con un combinado caprichoso de campeones primero, y subcampeones para rellenar después, suena por lo menos a trámite perezoso. En el caso de la última (singular) Copa América, la Conmebol (en sociedad con la Concacaf) se sacó de encima el problema de seleccionar los jugadores más valiosos de esta edición Centenario con un ocho–tres de cajón. Quedando en evidencia la influencia del país anfitrión, tan amigo del éxito. O como lo diría Tato Bores: ocho campeones, tres subcampeones y good show.

Si los penales los ganaba Argentina, automáticamente Bravo, Beausejour, Medel, Isla y Vargas salían del equipo para darle lugar a Romero, Funes Mori, Banega, Gaitán e Higuaín.

Debo decir que nos costaría mucho quitar del equipo a tres (Aranguiz, Vidal, Sanchez) de los ocho chilenos que lo componen. Claudio Bravo, tal vez, es el más discutible. Pero no porque el arquero del Barça haya estado por debajo de la altura requerida sino por la injusticia que acarrea no nominar al colombiano David Ospina como protagonista de cualquier torneo que juegue, ya que en todos se luce. En cambio, de los argentinos, Messi es el único que no podríamos tocar. Lo de Messi en este torneo debería haber sido consagratorio (nótese el uso y el énfasis en el condicional). Que no lo hayan consagrado es otra historia. Otamendi, de buena performance, para nuestro gusto perdió muchísimo cuando tuvo que marcar al venezolano Rondón por cuartos de final. Y Mascherano ejecutó bien su rol de líder, en todo momento y en las situaciones importantes. Aunque, al igual que en los últimos meses en Barcelona, mostró pasajes de imprecisión o, lo que es peor por el estilo de juego del Jefe, de aparente desconcentración.

Primer once ideal de la historia de los mundiales.
Primer once ideal de la historia de los mundiales.

En esta copa no fue tan estridente quiénes quedaron afuera del once ideal (para nosotros tenían lugar, además de Ospina, Christian Cueva, Edwin Cardona y Éver Banega) sino, aunque pueda parecer lo mismo, quiénes podrían haberlo formado. Con un Brasil impresentable (acumula tres presentaciones en competiciones oficiales lamentables) y una selección uruguaya decepcionante: Williams, Fernandinho, Cavani y, sobre todo, Luis Suarez ceden un puesto que nadie les quitaba si sus selecciones accedían a estar entre los cuatro mejores. En especial Suarez porque era, de todos los que fueron a disputar esta copa, el que mejor estado de forma presentaba.

No incluir a Iniesta entre los mejores jugadores de un torneo que Iniesta jugó, es parecido a no mentar a la madre naturaleza cuando se celebra una gran cosecha de vid.

En la Eurocopa la compilación fue algo más, digamos, inclusiva que en América. Dos galeses, Joe Allen y Aaron Ramsey, y tres alemanes, Kimmich, Boateng y Kroos. Es decir, un equipo ideal conformado (casi la mitad de ellos) también por semifinalistas. Completaron, cuatro campeones y dos subcampeones.
Para seguir con la línea hipotética de más arriba: ¿quiénes eran número fijo a priori en el equipo ideal europeo y no fueron tenidos en cuenta por el flojo papel de sus selecciones? ¿Zlatan Ibrahimović, Wayne Rooney, Segio Ramos, Eden Hazard? Y, ¿quiénes se quedaron afuera más injustamente? Modric jugó un gran torneo hasta que Portugal lo eliminó en la prórroga. El belga De Bruyne fue el mejor en un buen equipo que a veces parece no saberse el guión. Y Andrés Iniesta. El nacido en Fuentealbilla no necesita reconocimiento ni de parte nuestra ni del puñado de notables que eligió este equipo perfecto. Pero no incluir a Iniesta entre los mejores jugadores de un torneo que Iniesta jugó, aunque la selección española haya viajado a Francia para realizar el papeleo que exigía un cambio de ciclo en toda regla, es parecido a no mentar a la madre naturaleza cuando se celebra una gran cosecha de vid. Su sola presencia es ya un argumento irrefutable. Si fuera necesario algo más, aquí un botón.

https://youtu.be/yAyGCT4Dz_o

La conformación del equipo ideal de un torneo debería ser fruto de la elección subjetiva de un grupo de especialistas dispuestos a mojarse. De hecho, las cuestiones subjetivas en un deporte en el que gana el que hace más goles que el rival son aquellas en las que más deberíamos sacarnos la presión de elegir al que ganó. Sin embargo en este tipo de decisiones normalmente imperan el exitismo y la pereza. Un caso tan burdo como el de la última Copa América lo pone en evidencia: Si los penales los ganaba Argentina, automáticamente Bravo, Beausejour, Medel, Isla y Vargas salían del equipo para darle lugar a Romero, Funes Mori, Banega, Gaitán e Higuaín. Es solo una teoría de cómo un equipo puede cambiar totalmente por lo ocurrido en el punto penal. Lo cierto es que desde la Copa del Mundo de Sudáfrica, al menos en los mundiales, los equipos ideales los determina el Índice Castrol. Es decir, un sistema con nombre de marca de aceite que utiliza fórmulas matemáticas para evaluar la actuación de cada jugador según las acciones individuales en las que haya asistido o evitado goles. ¿Consultó usted alguna vez el Índice Castrol de su equipo?

Primer equipo ideal seleccionado por el Índice Castrol.
Primer equipo ideal seleccionado por el Índice Castrol.

Como no aparecen menciones a los “entrenadores ideales“ ni en la página oficial de la Conmebol ni en la de la UEFA, en Mediocentro nos tomamos el atrevimiento de asignarle un líder táctico a estos equipos perfectos. Combinaciones difíciles de imaginar pero que, sin embargo, podrían resultar ‘conformables’ para algunos clubes poderosos de Europa. En América nos quedamos Juan Antonio Pizzi que, contra muchos pronósticos y pese a prescindir del arte de Jorge Valdivia, supo continuar este periodo dorado de Chile sin desentonar. En Europa preferimos una dupla técnica: no podemos dejar de homenajear al hombre que le da a un país su primera copa, ya que este es un logro que inmortaliza de por sí. Pero Fernando Santos deberá compartir puesto con uno de los entrenadores de Islandia. Dentista de profesión, Heimir Hallgrímsson comandó uno de esos equipos que serán recordados menos por el número frío de la estadística que por la huella cálida que dejó.

Equipo ideal de la Copa del Mundo de 1974.
Equipo ideal de la Copa del Mundo de 1974.

Once ideal oficial Eurocopa 2016
Rui Patrício (Portugal); Joshua Kimmich (Alemania), Jérôme Boateng (Alemania), Pepe (Portugal), Raphaël Guerreiro (Portugal); Toni Kroos (Alemania), Joe Allen (Gales); Antoine Griezmann (Francia), Aaron Ramsey (Gales), Dmitri Payet (Francia); Cristiano Ronaldo (Portugal).
Once ideal oficial Copa América Centenario 2016
Claudio Bravo, Jean Beausejour, Gary Medel, Mauricio Isla, Charles Aránguiz, Arturo Vidal, Alexis Sánchez y Eduardo Vargas, por Chile. Nicolás Otamendi, Javier Mascherano y Lionel Messi, por Argentina.

Autor: Nacho Lopez

Nacho Lopez nació en el sanatorio Mitre un 19 de noviembre. Después, otro día, nació el escritor. En Buenos Aires cursó el primer año de Comunicación Social en un pequeño edificio, en la localidad de Merlo, que tuvo sus mejores épocas como bailanta tropical. Los años siguientes fueron en una antigua fábrica textil provista de aulas magnas con enormes ventanales industriales. Recordando a menudo esa extraño y noventoso modo de asignación edilicia argentino, ya en Barcelona, asistió a un puñado de cursos de narrativa en diversas aulas y bibliotecas de la ciudad condal, en la que actualmente vive y de la que a veces piensa con alivio: “ésta no va a poder conmigo”. Le gustan los libros, prefiere los de papel. Escribe en Verböten sobre libros o sobre la trascendencia de estos, sobre los autores de esos libros, acerca de su definitivo impacto.

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