Argentina vs Paraguay, Eliminatorias Rusia, 2016.

La Argentina de Bauza no encuentra el rumbo y Rusia se pone en duda

Como perros en bote

Frente a Paraguay, ante su gente, Argentina cerró una doble fecha lamentable. Bauza no le encuentra la vuelta y Messi se hace cada vez más imprescindible en el equipo.

Menos, de lo mismo

El centro, por llamarlo de alguna manera, que quiso enviar Di María al minuto tres de juego fue sintomático y ejemplar. No le acertó al área, donde esperaban seis jugadores argentinos. La pelota se perdió por el lateral opuesto. Así empezó Argentina un partido que era bisagra en su andamiaje en estas eliminatorias y, sobre todo, en este primer tramo de Edgardo Bauza, que parece no lograr que su estilo y sus ideas cuajen en la selección.

Edgardo Bauza, por ahora, no pudo imprimir ningún cambio respecto a lo que la selección argentina venía haciendo. Más allá de la incorporación de algunos jugadores “inéditos”, no realizó grandes modificaciones ni en las convocatorias ni en el once titular. Dos puntos obtenidos de los últimos nueve disputados, son números que no cierran. Más (menos) si tomamos en cuenta que esos puntos se ganaron frente a Venezuela y Perú. Cinco de doce, desde que asumió. Y eso en lo que se refiere a resultados. Si nos metemos en el rendimiento del equipo argentino desde que Bauza es el técnico, bueno, la cosa se pone peor. La pérdida de protagonismo es lo que más le dolió a los ojos que vieron la versión de Patón en la albiceleste hasta ahora. Eso y ver al equipo desmembrado. La falta de conexión entre las líneas, el desierto que se generó entre los que defienden y los que atacan.

Dentro del equipo hay un conjunto de jugadores cuya misión es atacar y otro que se dedica a defender, como si el fútbol no hubiera evolucionado en los últimos cuarenta años.

 

Y allí tal vez radica el rasgo más preocupante de esta selección Argentina: sus jugadores o defienden o atacan. O dicho de otra manera: dentro del equipo hay un conjunto de jugadores cuya misión es atacar y otro que se dedica a defender. Como si el fútbol no hubiera evolucionado en los últimos cuarenta años para Bauza y sus dirigidos. Lo único rescatable, me parece, es que ésa no es la idea que el entrenador quiere llevar a la práctica. Es decir que o bien Patón no se hace entender o bien los jugadores no saben interpretarlo. Lo rescatable, digo, es que la situación se puede revertir.

 

Sin Messi no hay paraíso

No por nada lo primero que hizo Edgardo Bauza, una vez lo confirmaron en su puesto, fue viajar a Barcelona para hablar con Messi.

Messi, metafórica y literalmente, se dejó la barba, pero las finales perdidas, la debacle de la AFA y el vértigo con el que se vive el fútbol en Argentina no permiten verlo

 

Si sus antecesores sufrían con la ausencia del 10, Bauza sufre más. Lío solo jugó uno de los cuatro partidos de la gestión de Patón y, a medida que el rendimiento del equipo empeora, el crack del Barça se hace más y más necesario. No únicamente desde lo futbolístico. A partir de la Copa América Centenario hubo una evolución enorme en el juego y en la manera en la que el capitán entiende su función en la selección nacional: Messi, metafórica y literalmente, se dejó la barba. Las finales perdidas, la debacle de la AFA y el vértigo con el que se vive el fútbol en Argentina no permiten verlo, pero esa excelente noticia ocurrió, está ocurriendo, está ahí. Y, ahora, el alto nivel de desorientación que vive el equipo de Bauza, por supuesto, acentúa la importancia del rosarino.

Messi es importante sólo por ser nombrado; si está en la tribuna siguiendo el partido; si existe una posibilidad remota de que juegue. Ya, si juega, es importantísimo.

No le queda más margen: visitante de Brasil, Colombia y Chile en casa, Bolivia en la altura y Uruguay en Montevideo.

 

Tal vez el partido contra Paraguay era la oportunidad para que Bauza tirara toda la carne en el asador. Su carne, quiero decir. Si en estos primeros cuatro partidos quiso ser cauteloso, moverse con pie de plomo y no modificar demasiado la base que Argentina traía, si es así, ya está bien. No le queda más margen para implementar las ideas y “forma de ser” que él quiere para la selección. Y no digo que se le haya acabado el margen porque yo crea que haya que despedirlo si no logra buenos resultados y mejora su juego en las próximas fechas. De hecho no es porque lo crea yo, el propio fixture habla por sí solo: visitante de Brasil, Colombia y Chile en casa, Bolivia en la altura y Uruguay en Montevideo. Las próximas cinco jornadas serían complejas incluso si Argentina llegara en los primeros puestos y jugando bien. Y, encima, ese no es el caso, ¿no?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *