© Pawel Kuczynski

El mar según Melville, Kuczynski, Bowen, Grav y Pratama

Arte y literatura, una sociedad al servicio del gran azul

En este artículo reunimos al escritor estadounidense Herman Melville y a los artistas Pawel Kuczynski, Baden Bowen, Paula Bonet, Silvia Grav y Jati Putra Pratama. Entendemos que, tanto el escritor, como los artistas desde sus respectivos lienzos, han inmortalizado el espiritu de los océanos como pocos lo han hecho. Desde aquí nuestro pequeño homenaje.

El mar, fuente inagotable de inspiración

Desde el principio de los tiempos el mar y los océanos han servido como punto de partida para escritores y artistas de todas la disciplinas, el escenario perfecto, solo limitado por su propia imaginación. En este artículo reunimos al escritor estadounidense Herman Melville y a los artistas Pawel KuczynskiBaden Bowen, Paula BonetSilvia Grav y Jati Putra Pratama. Entendemos que, tanto Melville desde su inagotable novela Moby Dick como, Kuczynski, Bowen, Bonet, Grav y Patrama desde sus respectivos lienzos, han inmortalizado el espiritu del gran azul como pocos lo han hecho. Desde aquí nuestro pequeño homenaje.

Extracto de Moby Dick

“Llamadme Ismael. Hace unos años —no importa cuánto hace exactamente—, teniendo poco o ningún dinero en el bolsillo, y nada en particular que me interesara en tierra, pensé que me iría a navegar un poco por ahí, para ver la parte acuática del mundo. Es un modo que tengo de echar fuera la melancolía y arreglar la circulación. Cada vez que me sorprendo poniendo una boca triste; cada vez que en mi alma hay un noviembre húmedo y lloviznoso; cada vez que me encuentro parándome sin querer ante las tiendas de ataúdes; y, especialmente, cada vez que la hipocondría me domina de tal modo que hace falta un recio principio moral para impedirme salir a la calle con toda deliberación a derribar metódicamente el sombrero a los transeúntes, entonces, entiendo que es más que hora de hacerme a la mar tan pronto como pueda. Es mi sustitutivo de la pistola y la bala. Con floreo filosófico, Catón se arroja sobre su espada; yo, calladamente, me meto en el barco. No hay nada sorprendente en esto. Aunque no lo sepan, casi todos los hombres, en una o en otra ocasión, abrigan sentimientos muy parecidos a los míos respecto al océano”.

© Baden Bowen
© Baden Bowen
© Paula Bonet
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© Silvia Grav
© Silvia Grav
© Jati Putra Pratama
© Jati Putra Pratama

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