Mausi Martínez | Verböten Magazine

Entrevista a Mausi Martínez, SED: Invasión gota a gota

Entrevistamos a la cineasta argentina

Actríz y directora de cine y televisión argentina nacida en Formosa a principios de 1964. Estudió teatro en la Escuela Municipal de Arte Dramático de Buenos Aires y cine en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales de Argentina. En los 90′ destacó como actríz en verdaderos éxitos televisivos y fue parte fundamental del grupo de teatro alternativo De la Guarda. En 2004 su carrera como directora daría un salto de calidad tras estrenar SED: Invasión gota a gota. Mausi Martínez, delante y detrás de las cámaras.

 

-¿Cómo nace SED: Invasión gota a gota?
En realidad, SED aparece de forma fortuita. Con mi marido, que también es director, estábamos en España intentando conseguir financiación para realizar un film acerca de un superhéroe que se enfrenta a las corporaciones del agua en el año 2025. Uno de los posibles financistas, cuando lee el guión nos felicita porque estábamos tocando justo un tema “tan importante como el agua” y veníamos del “país que tiene el acuífero más grande del mundo, el Acuífero Guaraní”. Nosotros no dijimos nada, pero ignorábamos por completo de qué nos estaba hablando. No sabíamos que existía un acuífero bajo nuestros pies. Fuimos, inmediatamente, al hotel. Entramos a internet a averiguar y allí estaba todo. Absolutamente todo ya figuraba en la web desde hacía años. Simplemente, no estaba en ninguna agenda gubernamental, ni en los medios y lo que era peor: ni siquiera figuraba en los libros de escuelas y universidades. El dato de su existencia se manejaba como si se tratara de un “E.T. conservado por la NASA”. Sólo comenzaba a circular a través de las redes sociales, que recién se comenzaba a organizar para ese entonces en la Argentina. Fue demoledor encontrarse con eso y Luis Barone, mi marido, decidió que iba a producirme el documental. La verdad… sentí un abismo bajo mis pies. No sabía por dónde comenzar. En fin…comencé desde el principio…desde la red. Y el resto fue ponerle el micrófono a la gente adecuada y estar muy atenta a lo que se mostraba pero nadie quería ver: la trama del poder alrededor de los recursos naturales.

-En tu documental hurgas bajo las faldas de demasiados sectores del poder, ¿tuviste algún problema durante o después del rodaje?
-No tuve ningún problema  mientras estaba investigando, ni durante el rodaje. Simplemente, porque nadie entendía de qué estaba hablando. Les parecía un tema medio boludo y aburrido, como para una profesora de geografía…. ¿A quién le importaría un acuífero?…algo que está a no menos de 100 m bajo tierra…. ¿Cómo lo iba a filmar?…la verdad, a todos le parecía un verdadero embole. Pero después de estrenar han llegado a enviar desde la SIDE (Servicio de Inteligencia del Estado) a dos tipos que se sentaban en primera fila del cine y filmaban el doc. Entonces, íbamos, nos presentábamos y les preguntábamos si querían una copia…que no hacía falta que la filmaran en secreto. Es un documento público, al alcance de todos. El tema comenzaba a hacer mucho ruido.

-A lo largo de la cinta se pasean periodistas, científicos, políticos y hasta un premio Nobel. Todas y cada una de las declaraciones son reveladoras, aunque especialmente me llamo la atención las discrepancias entre la Senadora Mónica Arancio De Beller y la embajadora María Esther Bondanza. ¿Recuerdas tus impresiones sobre aquellas entrevistas?
-Yo tenía muy claro que había una posición con la Senadora Arancio de Beller que estaba promoviendo la investigación del Acuífero y la modificación de la Constitución de su provincia para proteger los recursos naturales y evitar la injerencia de países extranjeros en ellos, y me quedaba claro que de la Cancillería podría salir de la entrevista sin obtener NADA. Simplemente porque el acuífero no estaba en la agenda de nadie. Y así fue. Lo que mostré fue la liviandad con la que nuestra cancillería resolvía temas tan estratégicos y la orfandad a la que exponía a nuestros científicos en los acuerdos con otros países y nuestras universidades. Estaban en otra cosa. Para ese entonces estaban con el tema de las papeleras que vertían residuos en aguas compartidas con el Uruguay. Un tema silenciado en 2003, que luego estalló en 2007 con toda su fuerza. Cancillería en 2007 actuó como si los hubiesen sorprendido y no les hubiesen dado tiempo a actuar, pero lo sabían desde ese entonces.

El Fondo Monetario Internacional o FMI (en inglés: International Monetary Fund) como idea fue planteado el 22 de julio de 1944 durante una convención de la ONU en Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos; y su creación como tal fue en 1945. El FMI es una institución internacional que reúne 188 países.
El Fondo Monetario Internacional o FMI (en inglés: International Monetary Fund) como idea fue planteado el 22 de julio de 1944 durante una convención de la ONU en Bretton Woods, New Hampshire, Estados Unidos; y su creación como tal fue en 1945. El FMI es una institución internacional que reúne 188 países.

-¿Qué son para ti organizaciones como el FMI, la OMS o la OMC?
-Si bien son distintas cosas. Todas intentan reglamentar globalmente a los sectores que representan: el comercio, la salud y las finanzas. Son hijas de estos tiempos globalizados. Depende de qué lado del mostrador te encuentres estos organismos te benefician o resultan nefastos. Nosotros no hemos formado parte de la creación de ellos, lo que nos coloca irreversiblemente en el patio trasero. Hoy, los países que quieren formar parte del modelo de desarrollo global tienen que seguir esas reglas. Son las reglas para un desarrollo sin límites, que no contempla ni al hombre ni a la naturaleza ni a la idiosincrasia de los pueblos donde se aplica resulta solo una idea perversa de lo que se necesita.
Nuestro país terminó de pagar su deuda con el FMI durante el gobierno de Néstor Kirchner, y el fin de esa dependencia fue muy celebrado, lo que no significa que no tengamos otras deudas tan importantes como esa. No podemos pretender no tener deudas siendo nosotros mismos grandes imitadores y admiradores de los modelos de desarrollo sin límites y viniendo de una economía anterior de endeudamiento en infraestructura (IIRSA) que, para colmo, siempre fue insuficiente para “ese” modelo de desarrollo. Nunca alcanza entonces volvemos a endeudarnos para que alcance, para llegar, finalmente, al mismo lugar de dependencia. No sabría decirte qué sucede en el ámbito de la salud porque no investigué nada alrededor de eso.

-El geólogo y profesor de la UBA Miguel Auge proyecta un desencanto y una rabia contenida que atrapa, al igual que la mayoría de científicos entrevistados en tu documental. Fuera de cámara habrán dejado alguna perla, ¿alguna que recuerdes y que se pueda contar?.
-Lamentablemente, éste geólogo continúa trabajando con fondos del gobierno, lo que no me permite revelar más de las conversaciones off de record que sostuvimos.

-En SED mencionas a Douglas Tompkins, el ex-empresario textil ahora eco-filántropo que lleva cerca de 140.000 hectáreas compradas en Argentina (sobre el acuífero Guaraní) y que a través de su fundación Conservation Land trust pretende devolverlas al Estado bajo condición que se conviertan en parques nacionales. En teoría suena bien…
-Yo no dudo de lo maravilloso del proyecto de Douglas Tomkins. Mi cuestionamiento no es hacia él, que tiene derecho a comprar y poner su dinero donde le plazca, sino a nosotros mismos.
Nosotros no podemos continuar permitiendo que las tierras estratégicamente ubicadas se sigan vendiendo a extranjeros. No pueden existir grandes latifundios en manos de corporaciones, empresas o personas extranjeras que decidan sobre el destino de nuestro país. No tomar conciencia de ello es regresar a la época del Virreinato del Rio de la Plata.
¿Cómo es posible que esa zona del Acuífero guaraní este privatizada? ¿Cómo puede ser que tenga que venir un norteamericano a decirnos “Señores…yo hice acá una reserva para proteger el agua, la fauna y la flora de las acciones irresponsables de ustedes”?

-La economía mundial esta basada en el delicado equilibrio entre la oferta y la demanda. Teniendo en cuenta esto, crees que los dueños de las reservas de agua dulce mundiales les preocupa la desertificación o la escasez extrema?
-En Argentina, la desertificación tampoco es un tema que esté en la agenda de nadie. Sobre todo porque no es un tema “conveniente”. La desertificación no es un problema de falta de agua, sino de erosión y degradación de los suelos. Esto, fundamentalmente, se origina con los monocultivos. El impacto de la deforestación para el cultivo de soja a gran escala en Argentina ha sido el principal enemigo de nuestros suelos, sin hablar de lo que provoca en cuestiones climáticas y en la salud de las personas todo lo relacionado con fumigaciones, herbicidas y pesticidas. Aquí aún nadie habla de ello. Y no creo que se hable hasta que nuestro modelo económico no cambie. Toda nuestra economía y todo el sistema de subsidios sociales y la continuidad de este gobierno dependen, exclusivamente, de la soja. Estamos en el horno.

El Acuífero Guaraní es un reservorio de agua dulce que se extiende por debajo de la superficie de partes transfronterizas del Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay.
El Acuífero Guaraní es un reservorio de agua dulce que se extiende por debajo de la superficie de partes transfronterizas del Paraguay, Argentina, Brasil y Uruguay.

-¿Te merece alguna opinión el ALCA?
-El ALCA es historia vieja y si en algunos sitios sigue funcionando, hay que entender que no es lo más peligroso que ha dejado el Consenso de Washington. Aquí, en Argentina, también Néstor Kirchner junto a Chávez hicieron arengar a las multitudes de la Cumbre contra el ALCA en Mar del Plata, gritando: ALCA, ALCA, ¡AL CARAJO!. Y cerraron filas. Pero a esa altura el ALCA ya era historia pasada, había comenzado a tener muy mala prensa y de poco servían sus acuerdos que ya necesitaban renovarse dentro de otros marcos. Y, lo que no se desarmó, que es hijo del ALCA es una iniciativa que tuvo lugar en el año 2000 entre gobiernos latinoamericanos neoliberales y EEUU, que fue el IIRSA: Iniciativa para la Integración Regional Sudamericana.
Esto es ni más ni menos que el acuerdo para construir en todo Sudamérica, la red de infraestructura, sistemas de comunicaciones y acuerdos multilaterales para la libre circulación de mercadería y la conexión de los océanos Atlántico y Pacifico para la salida de esas mercaderías. Son doce ejes nodales de carreteras y vías de comunicación, gasoductos, oleoductos, pistas de aterrizaje, puertos, etc., que se financian con el Banco Mundial, Fonplata, Banades , BID, Corporación Andina de Fomento y otros, generando una deuda interminable entre estas entidades y los países que participan. Por supuesto, esos acuerdos se han realizado con países que tienen mano de obra barata, recursos naturales estratégicos, una legislación permisiva y, por supuesto, profusión de funcionarios corruptos. Esa madeja, esa telaraña no se desarmó y es mucho más terrible que el ALCA.

-En 2012 el gobierno argentino anunció oficialmente el hallazgo de petróleo de alta calidad en tu Formosa natal. También, a poca distancia del yacimiento, pero ya en la provincia del Chaco, terminó de instalarse el U.S. Southern Command, una base militar estadounidense con fines humanitarios. ¿Casualidad o causalidad?
– Los norteamericanos no dan puntada sin hilo, por eso son lo que son. Ejercen el CONTROL de todo lo que le dejan controlar. Nosotros tenemos acuerdos con EEUU para realizar ejercicios conjuntos con los ejércitos, les compramos radares y quien sabe cuantas cosas más que yo desconozco. En cuestiones de control y seguridad… ¿Qué te puedo decir?…Hacen lo que les dejamos hacer. Y si ellos consideran que esa es una zona estratégica y plantan una base militar allí, la pregunta es… ¿cómo nosotros no lo vimos antes? ¿No lo vimos?

-SED: Invasión gota a gota cambió para siempre a mucha gente, ¿a ti?
-Sí, a mí me cambió muchísimo. Sentí mucha desolación, luego pasé por la bronca, luego la impotencia y entre todo eso creo que aparecieron las ganas de seguir peleándola para proponer una forma de vida que me contenga a mí y a muchísima gente como yo.
No creo que podamos seguir viviendo en este modelo de desarrollo tan salvaje sin que el planeta se cobre un precio altísimo: Nuestras vidas.

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